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Trastornos en la alimentación? Comedor compulsivo, sobrepeso, obesidad, bulimia o anorexia? La palabra “abstinencia” proviene del griego y significa “mantenerse alejado de”. En OA debemos mantenernos alejados de los alimentos entre comidas. El comer vegetales de pocas calorías entre comidas contribuye a sustentar nuestra obsesión. Nosotros debemos cerrar la boca desde el final de una comida hasta el inicio de la siguiente, tanto para los que padecen obesidad, bulimia o anorexia. Abstinencia significa simplemente tres comidas moderadas al día y absolutamente nada entre ellas. También significa nada de “comida” cuando después limpiamos la cocina. Aún si usted come cinco o seis comidas pequeñas al día, se aplica el mismo principio. Abstinencia, mantenerse alejado de la comida desde el final de una comida hasta el inicio de la próxima. Abstinencia en OA-Comedores Compulsivos Anónimos significa abstinencia de comer compulsivamente, tanto para los que padecen de obesidad, bulimia o anorexia. Es verdaderamente tan simple como eso. Según la naturaleza, el alimento es necesario para sustentar la vida. Según el comedor compulsivo la comida es necesaria para enfrentar la vida. Consecuentemente nosotros no podemos decir “Esta bien, me voy a abstener de comer compulsivamente”. Nosotros necesitamos algo más definitivo que eso. A través de los años nuestra experiencia en OA, nos ha enseñado que necesitamos un plan de comida específico y que este plan de comidas es el método mediante el cual nos abstenemos. (Modelo de registro para el mes). Comenzaremos sugiriendo lo siguiente: Tres comidas moderadas y saludables al día sin nada entre ellas, o solo bebidas sin o de bajas calorías. Evitar los alimentos que nos causan compulsión. Estas sugerencias sirven como una guía general para todos nosotros. Sin embargo, OA-Comedores Compulsivos Anónimos en general, no recomienda ningún plan de comida. Antes de hacer algún cambio de su manera de comer – y particularmente si usted (o alguno de los miembros) tiene un problema de salud específico – sugerimos consulte a su médico para decidir acerca del plan que mejor convenga a sus necesidades personales. “CADA MIEMBRO DE OA ES EL ÚNICO JUEZ DE:” - Su propio plan de comida. - Su peso normal. - Su concepto de un Poder Superior. Es extremadamente importante recordar lo anterior todo el tiempo. SUGERENCIAS PARA LA ABSTINENCIA:
1. NO PESARSE. (por lo menos en los primeros 6 meses). Que no sea la báscula nuestra medida de estar bien o mal, lo importante es estar bien por dentro.
3. NO COMER ENTRE COMIDAS, Solo 3 comidas moderadas y sanas al día. Cada vez que sientas ganas de comer entre comidas, se sugiere tomar agua.
Date la oportunidad de probar, asiste por lo menos a 6 u 8 reuniones y después decide si este programa es para ti o no. Los que estamos aquí pensamos que este programa SI FUNCIONA.
Trabajar los Doce Pasos, las Doce Tradiciones y los Instrumentos de Recuperación, hará posible nuestro compromiso diario con la abstinencia.
TRES NIVELES DE
RECUPERACIÓN FÍSICO: Comer compulsivamente esta descrita como una enfermedad que nos afecta físicamente. Algunos de nosotros no estamos en nuestra mejor condición física cuando venimos al programa. Hemos pasado años brincando entre la glotonería y periodos de dieta y esto ha destruido nuestra salud. Cuando llegamos al programa de recuperación entendemos que la comida no es nuestro problema. Que la comida y el exceso de grasa solo son un síntoma de nuestros problemas de la vida. Usamos la palabra "abstinencia" que significa: Mantenerse alejado de comer compulsivamente, un día a la vez y la práctica diaria de los 12 pasos de recuperación nos da la libertad para elegir que y cuanto comer.
EMOCIONAL: Nosotros encontramos que comemos compulsivamente y usamos comida en exceso para enfrentar la vida. Cada emoción desde una agonía hasta un éxtasis nos envía a la comida. Muchos de nosotros que llegamos al programa de recuperación estamos desesperanzados, depresivos o suicidas y somos incapaces de expresar nuestros sentimientos, otros creen que están bien emocionalmente y el resto del mundo esta loco. Al estar trabajado y viviendo el programa de los 12 pasos encontramos un balance emocional. Estamos dispuestos a enfrentar la vida y disfrutarla sin comida compulsiva.
ESPIRITUAL: Nuestra enfermedad espiritual miente en decirnos que somos autosuficientes, a pesar de nuestro insano comportamiento con la comida. En recuperación nosotros admitimos que somos impotentes ante la comida y que un Poder Superior ha nosotros mismos puede ayudarnos. No es necesario que creas inmediatamente, puedes parar de comer haciendo "como si creyeras". Esto es esencial en el trabajo del programa de recuperación en el que comenzamos aceptando la voluntad del Poder Superior sobre nosotros mismos, y decimos que hemos encontrado un camino espiritual para vivir a través de los doce pasos de recuperación. EL PRECIO DE LA ABSTINENCIA
Hay gente que viene a las
reuniones de O.A. cada semana y se queja de que no puede estar
abstinente. Cuando les ofrecemos la solución que llega al trabajar
los Doce Pasos, se mofan de esta idea. Creen que juntar las manos,
hablar por teléfono e ir a las reuniones debería ser suficiente. Mi cuarto y quinto pasos fueron tediosos y agotadores, y me hicieron llorar. Mi noveno paso me costó dinero, por no hablar de la humillación que supusieron las enmiendas sociales. Mi vida fue inestable durante un año y medio, mientras asimilaba nuevos comportamientos y sofocaba los antiguos.
Pero ¿saben qué obtuve de toda
esta incomodidad?: Una abstinencia cómoda.
Y por experiencia propia, sé
que si me negara a hacer servicio del programa, ya no necesitaría la
abstinencia: tendría suficiente tiempo libre como para llenarlo con el
comer en exceso compulsivamente. Así es la vida. Soy comedora compulsiva, y como tal no soy diferente de otros comedores compulsivos que vienen a las reuniones y se quejan, juntan las manos, hablan por teléfono y siguen comiendo en exceso compulsivamente. Desearía que escucharan, que trabajaran los pasos, hicieran servicio y finalmente apadrinaran.
Estoy segura de que este
programa funcionaría para ellos, de la misma manera que funciona para mí
y para muchos otros que han encontrado la disposición de trabajarlo. Consideraciones sobre la abstinencia y el Primer Paso Para mí el primer paso es dejar de luchar. Dejar de luchar, porque mi obsesión con la comida es más fuerte que yo, y siempre que intente controlar la comida, terminaré donde siempre he terminado: en el suelo vencido, derrotado, llorando de rabia presa de la culpabilidad. Mi tragedia era que cuando llevaba una época bien, creía que ya estaba todo hecho, que había vencido a la comida, mi dueña y señora....¡qué ironía! ¿Cómo dejo de luchar? En primer lugar reconociendo que no soy una persona normal en lo que a la comida se refiere, que soy y siempre seré un enfermo y que como enfermo tengo limitaciones que debo de aceptar y respetar si quiero recuperarme. ¿Cuáles son esas limitaciones? Para mí está muy claro. No puedo comer entre horas. Otros, que no son comedores compulsivos, pueden. Yo no. Otro límite es aceptar que no puedo comer la cantidad que me apetezca, sino la que mi cuerpo necesita. Entre lo que me apetece y lo que mi cuerpo, y mi espiritualidad, exigen puede haber un mundo de diferencia. Tres comidas moderadas al día. Moderadas. No pasarme ni por defecto ni por exceso. Intentar convencerme que esta vez, "sólo esta vez", puedo comer una porción o un trozo más equivale a seguir luchando, quiere decir que no he aceptado que soy impotente ante ciertas cantidades. Las cantidades dependen de mis necesidades, de mi metabolismo. No es un buen criterio "que otro me sirva", "observar lo que comen los demás", etc. Lo que para otro es una comida moderada para mí puede no serlo. Una parte importante de mi recuperación es asumir la responsabilidad de la misma. Soy yo el que con sinceridad, sin autoengaños, poniendo la comida y mi adicción a la comida en manos de Dios, a base de oración, de intuición, de decírselo en alto a otros miembros y de recurrir a la ley del ensayo y del error, he de dar con las cantidades que a mí me convienen. Es obvio que para los anoréxicos el plan de comidas ha de centrarse en unos mínimos. Comer por debajo de esa cantidad sería recaída. La bulimia no es más que otra manifestación de la común enfermedad de la adicción a la comida. El bulímico, en vez de almacenar parte del exceso de comida en el estómago en forma de grasas, lo que hace es expulsarla fuera. Un comedor normal, que no come en exceso, no tiene ninguna necesidad de "deshacerse " de la comida. Es cuando uno es adicto a la comida, cuando come cantidades que no le convienen, que se plantea el problema de vomitar la comida. Y como adictos a la comida que son, también a ellos les afecta el plan 3-0-1 (tres comidas al día, nada entre horas, sólo el día de hoy). Esto no impide, por supuesto, que la bulimia llegue en muchos casos a transformarse en sí misma en una obsesión, pudiendo muchos bulímicos vomitar sin necesidad de pegarse previamente un atracón. De acuerdo con la experiencia de la recuperación no se consideran comidas las bebidas que no contienen calorías (el agua mineral, las infusiones sin azúcar y sin leche, etc.). Y otro punto, tan importante como los anteriores, y en algunas ocasiones más, puesto que me puede hacer caer en los otros dos, es aceptar que hay comidas, alimentos, que me producen compulsión. ¿Qué significa la palabra compulsión? La palabra compulsión viene del verbo compeler. Según el diccionario de la Real Academia compeler significa "Obligar a alguien, con fuerza o por autoridad, a que haga lo que no quiere". Hay comidas que me fuerzan, me empujan, quiera o no, a seguir comiendo. Quizá haya ocasiones en que, a base de fuerza de voluntad y de una buena dosis de suerte, la cosa no termine en atracón. Pero introducen un desequilibrio en mi organismo que tarde o temprano se saldará con un descontrol en las cantidades. ¡Conozco tanta gente que mientras se negaron a identificar y reconocer cuáles eran las comidas que les provocaban compulsión siguieron recayendo en todo lo demás! Para mí el verdadero primer paso consiste en reconocer que soy impotente, no sólo ante la comida en abstracto, sino además ante cantidades concretas, alimentos concretos, y el comer entre horas ("picar"). Pero, ¿cómo averiguo qué cantidades y qué productos he de evitar? Obviamente, para una persona obsesionada con la comida no es una tarea fácil. El autoengaño con sus correspondientes justificaciones, parte integrante de la enfermedad, estará siempre al acecho. Si la obsesión y el autoengaño son partes integrantes de la enfermedad, ¿qué puedo hacer? Probablemente, si confío en mis solas fuerzas, en mi inteligencia, en mis conocimientos, en mis recursos, nada. Dice el Libro Grande: "Pero el alcohólico actual o potencial, casi sin excepciones, será absolutamente incapaz de dejar de beber basado en el conocimiento". Pero hay esperanza. Existe un Poder Superior a mí y a la comida que puede hacer por mí lo que yo no puedo hacer por mí mismo. Él me puede dar, con la ayuda de mi desesperación, la sinceridad que de forma espontánea no surgiría de mí. Todo consiste en poner la comida en sus manos, en pedirle sinceridad y ayuda para hacer bien el plan de comidas y cumplirlo. Pero ese Poder Superior que puede hacer por mí lo que no puedo hacer por mí mismo, no va a hacer lo que sí que puedo hacer. No es cómplice de mi pereza y comodidad. ¿Qué es lo sí que puedo hacer? Puedo hacer una lista aproximativa. En el fondo de mí mismo, sé más acerca de esas cantidades y alimentos concretos de lo que creo. Cuando Dios me libera del autoengaño, recibo intuiciones increíbles. Pedir sinceridad, hacer una lista aproximativa, comprometerme con alguien por teléfono y decirle a esta persona al principio, ¿y por qué no a diario?, lo que voy a comer. Decirle en alto mi plan de comidas es un ejercicio estupendo de sinceridad y humildad. No hace falta que el que me oiga me dé consejos. Y si no tiene mucha experiencia, si no lleva mucho tiempo abstinente, es mejor para los dos que no me los dé, puesto que estaría hablando de lo que no sabe. Y después le puedo contar las reacciones que experimento, qué efecto me producen dichas comidas. Teniendo ya claro que debo de evitar ciertas comidas, las que me producen compulsión, con el mismo celo con que un alcohólico debe de evitar el alcohol. Y conociendo cuáles son, me hallo en el punto de partida. Observando mis reacciones siempre puedo corregir y mejorar mi plan de comidas. ¿Qué hacer con las comidas de las que no estoy seguro? En primer lugar ponerles una interrogación. Que yo sepa, la gente que más años de abstinencia tiene ha seguido dos vías diferentes que conducen al mismo destino. Unos miembros las siguen consumiendo, pero bajo una observación intensa, informando a otros miembros de las reacciones que les producen y rezando pidiéndole a Dios que les dé fuerzas para renunciar a dichos alimentos si se comprobara que les provocan compulsión. Al final, si son sinceros y han puesto su comida en manos de Dios, esto es, han aceptado que van a comer las cantidades y productos que su Poder Superior les diga, no los que les dicte su enfermedad, sabrán cuáles de esos alimentos les producen compulsión y cuáles no. Otros, que no sé si llamar más precavidos o no, hemos preferido seguir la máxima: "si dudas, no lo hagas" y los hemos excluido en un principio de nuestro plan de comidas. Con el tiempo, cuando nuestra abstinencia estaba más consolidada, y tras un periodo de oración para saber si nuestro Poder Superior quería que averiguáramos si eran compulsivos o no, y por supuesto, tras haberlo hablado con nuestro padrino o madrina y otros miembros del grupo (no hay cosa más sospechosa que esas urgencias por cambiar inmediatamente, de la noche a la mañana, el plan de comidas introduciendo un producto que habíamos excluido previamente) pasamos a la exploración. Yo, en concreto, cada vez que tomaba el producto sobre el que tenía mis dudas llamaba a alguien y le contaba mis reacciones. Esta persona no comentaba generalmente lo que yo le decía. Como tenía bastantes años de abstinencia me contaba sus experiencias. Tras oírme a mí mismo por teléfono repitiendo lo mismo: "siento como un tirón, un deseo de seguir comiendo. Eso no me pasa con otros alimentos", llegué a la conclusión que ese producto me podía hacer recaer en todo lo demás. Y lo excluí. ¡Ah! Y se me olvidaba decir algo muy importante. Hice experimentos con ese producto cuando llevaba ya mucho tiempo abstinente y no lo echaba de menos, no lo "necesitaba". Si lo hubiera echado de menos, hubiera esperado a que se me pasara, llamémosle con su nombre, la obsesión. Éste es el comienzo del paso primero para mí. Dejo de luchar con la comida y admito y respeto mis límites. Acepto que voy a comer lo que mi Poder Superior me diga. Voy sin ideas preconcebidas, ya que esto es un proceso de sinceridad y de capitulación. Que mis necesidades no las creo ni las defino yo, pero soy yo el único que, si soy sincero y pongo la comida en Sus manos, las puedo identificar, sin excluir de esta labor, por supuesto, la ayuda de otros miembros. Y elaboro el plan de comidas de acuerdo con mis necesidades y limitaciones. Mi objetivo es tener una relación sana con la comida. Si para ello tengo que pesarla, pues tendré que pesarla. No pasa nada, lo hacen muchos miembros abstinentes. Y hasta que pese la comida mi forma de comer será incorrecta. Y si no me hace falta pesarla, ¿para qué la voy a pesar? No es razón suficiente el que algunos otros miembros lo hagan. Tengo que encontrar mi propia fórmula. Y éste es sólo el comienzo. Pongo mi peso en Sus manos. Pongo los resultados en Sus manos y me dejo de preocupar. Si, cuando al pesarme una vez al mes veo que a pesar de sobrarme peso no adelgazo, quiere decir que tengo que reducir cantidades. Si, pese a todo esto, recaigo de vez en cuando, quiere decir que o bien no me pongo en manos de mi Poder Superior, o bien que mi plan de comidas necesita sufrir algunos cambios, que probablemente no he excluido del plan de comidas algún alimento que me desestabiliza. Cuando adquiero la abstinencia, mi abstinencia, lo que para mí y sólo para mí es abstinencia empieza una nueva andadura puesto que la comida es sólo el síntoma de mi triple enfermedad, física, emocional y espiritual. Me enfrento a las emociones que tapaba con mi "droga", y empiezo a ver quién soy yo, ese yo del que he huido toda mi vida, y al que ahora, bien asentado en la realidad, puedo hacer frente y procesar con los doce pasos del programa. Es ahora, abstinente, cuando puede comenzar la curación. Un adicto a la comida en recuperación 14 de enero de l 996
¿CUAL ES LA DIFERENCIA ENTRE DIETA Y ABSTINENCIA?
DIETA es pasarme todo el día obsesionado con comer tan poco sea posible.
ABSTINENCIA es comer tres comidas nutritivas al día y vivir entre las comidas.
Hacer DIETA es tener un peso meta, un día meta, los puños cerrados y los dientes apretados.
ABSTINENCIA es aceptar mi impotencia ante la comida, relajarme y abandonar la lucha.
DIETA es matarme de hambre para verme bien en la reunión de mis ex compañeras de secundaria.
ABSTINENCIA es aceptarme y amarme tal como estoy hoy y darme cuenta que mi valor no depende de la talla de mi cuerpo.
Una DIETA es algo que empiezas el lunes y terminas el jueves.
ABSTINENCIA es un alivio temporal diario y continuado de la enfermedad de comer compulsivamente
Hacer DIETA es poner todo énfasis en la comida que debo controlar para resolver el problema, que creo que es la gordura.
ABSTINENCIA es saber que la gordura no es el problema, sino solamente la manifestación de una enfermedad llamada comer compulsivamente y que la solución no es tratar de controlar la comida sino que es practicar los Doce Pasos
DIETA es apegarme con rigidez a comer 700 calorías al día, por que un novio me dijo que se casaría conmigo cuando pese 57 kilos.
Hacer DIETA es estar obsesionada por las calorías, los carbohidratos y las tablas de peso y pesarme siempre para vigilar mi peso.
ABSTINENCIA es soltarle todo a Dios, seguir simplemente un plan de comida un día a la vez y tener confianza en mi Poder Superior
Hacer DIETA es creer que si estoy delgada estoy bien y que una vez que baje de peso todos mis problemas van a desaparecer.
ABSTINENCIA es darme cuenta de que estar delgada es solamente estar delgada y que a menos que trabaje el programa de C.C. en sus tres niveles; Físico, Mental y Espiritual, seguiré siendo la misma persona desgraciada, esté gorda o delgada.
Hacer DIETA es vivir como si estuviera en un ensayo del espectáculo que será mi vida cuando adelgace.
ABSTINENCIA es darme cuenta de que la vida está en plena función ahora mismo.
La DIETA es amenazadora para mi salud.
La ABSTINENCIA me proporciona vida. |
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